Invictus o cómo crear un equipo de película

CUATRO LECCIONES DE TRABAJO EN EQUIPO: INVICTUS

Toda película busca contar, al menos, una historia. Invictus tiene la virtud de aunar diferentes devenires de diversas personas para formar una gran historia: habla sobre Nelson Mandela, sobre los Springbok (el equipo sudafricano en el que nadie creía y que ganó la Copa del Mundo de Rugby), sobre la división social o la importancia de un capitán que crea realmente en un equipo, entre muchas otras. Y es precisamente esa unión de temáticas trabajando en equipo las que hacen de Invictus algo grande.

Esa unión que de similar manera va creciendo en el seno del equipo de los Springbok y que consigue aunar propios y ajenos del rugby, llevando al equipo no solo a hacer historia, sino a hacer leyenda.

Y es que pocos símiles son más acertados para hablar de la importancia de las sinergias y del talento de equipo que el rugby, marco en el que Invictus nos regala varias lecciones:

1ª lección: o avanzamos todos o no avanzamos ninguno.

En el rugby para avanzar hacia la meta, es preciso que todo el equipo avance, ya que sus normas impiden que el balón se pase de un jugador a otro hacia delante. Un equipo necesita estar unido y cohesionado avanzando todos hacia la meta común.

2ª lección: el talento de equipo prima sobre el individualismo.

En 1995 durante la final de la Copa del Mundo de Rugby, el extraordinario pero individual talento de Jonah Lomu, la estrella del mítico equipo de Nueva Zelanda, los All Blacks; se enfrentó al increíble talento de equipo de los Springbok. Este choque real es el que precisamente recoge Invictus y que manifiesta como la unión es lo que hace la fuerza, haciendo que los Springbok se alcen finalmente con el triunfo.

3ª lección: la necesidad de tener un objetivo común y estar comprometidos con el mismo.

Y es que en los comienzos, son pocos los que realmente creen en el equipo y hasta dónde puede llegar, por eso es tan importante que el equipo tenga claro su objetivo y esté comprometido con el logro del mismo. Imaginemos una melé en la que el equipo no está comprometido ni tiene claro el objetivo, el equipo, nunca mejor dicho, se hundiría.

4ª lección: la confianza es la clave de todo.

Cada miembro tiene que confiar en los demás, en que van a estar ahí cuando lo necesiten, por ejemplo cuando hay placajes, y en que realmente tienen talento que aportar. De igual manera el equipo tiene que creérselo, confiar en sí mismo y en su capacidad para lograr, y superar, metas.

A estas cuatro lecciones principales que Invictus puede trasladarnos, se añaden muchas otras, como la importancia del respeto, de la motivación, aprender a encajar golpes o tener valores.

Y es con este espíritu de talento de equipo es con el que hemos diseñado nuestro programa Invictus. Un programa de team building diseñado para hacer que a través de la experiencia dinámica tú equipo puede ser de película.

Natalia Juarranz, consultora de Equipo Humano.

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