En tiempo de crisis, decidirse a invertir o no en el capital humano de la empresa y, de hacerlo, continuar con los planes de formación previstos, es una cuestión a analizar, ya que nos encontramos con muchas variables que nos ayudarán a responderla, tales como el estilo de dirección, tipo de liderazgo, nivel formativo y competencial del capital humano, sector de actividad, antigüedad de la empresa, etc.

Dependiendo de la forma de dirigir la empresa por parte de sus dueños/directivos nos podremos encontrar con aquellos anclados en el pasado y con directrices más o menos obsoletas, que piensan que lo que hacen está bien y no hay por qué cambiarlo y, por otro lado, los que consideran que invertir en el factor humano de la empresa, y más en tiempo de crisis, es lo que puede proporcionar un valor añadido superior a dicha inversión, contribuyendo a un aumento de la productividad en algunos casos o al fomento de la innovación y creatividad, en otros.

Un cambio de mentalidad en esta cuestión sería muy interesante y ayudaría a asegurar la supervivencia de la empresa en tiempo de vacas flacas. Invirtiendo en servicios de consultoría se puede ayudar a salvar el negocio a través de diversos ámbitos de actuación, lo que además posibilitará que, a medio plazo, se produzca un retorno económico de la inversión realizada en mejorar la gestión de la empresa.

Desde el inicio de la crisis muchas empresas comenzaron a dejar de lado la formación continua de sus trabajadores, así como a reducir considerablemente algunas otras inversiones como en innovación y en tecnología, pensando en retomarlas cuando desapareciera la crisis…, pero esta situación que hoy en día vivimos es la que nos va a quedar, con algunas mejoras más o menos significativas. Y aquellas empresas que hayan sabido adaptar su actividad, recursos y medios lograrán una ventaja competitiva que redundará en un aumento de la productividad, y es ahí en definitiva donde la consultoría en tiempo de crisis, con una inversión razonable, puede aportar una valor añadido, convirtiéndose en esa productividad/ventaja competitiva que les hará mejores frente a sus competidores.

En mi modesta opinión la situación actual nos deja un panorama que requiere una adaptación camaleónica y rápida para mimetizarse en este nuevo entorno competitivo, donde aquellas empresas que hayan sabido detectar estas cuestiones tienen la oportunidad de adaptarse y sobrevivir, utilizando como herramienta de apoyo a la consultoría.

Ramón Fernández

Equipo Humano