Oigo hablar, cada vez más, de Reputación de Marca. Está claro, la marca puede ser un factor fundamental en la decisión de compra del cliente. Marcas como Coca Cola, Starbucks, Mercedes, Google, Ikea….. ¿cómo lo hacen?. Acabo de encontrarme con un vídeo en el que se presenta una Macro fiesta del pijama organizada por Ikea.

Vaya idea!!!!!!

Ikea, ¿habéis comprado alguna vez allí? Seguro que sí. Nos lo ponen muy sencillo, hasta que llegas a casa :D. Si estás pensando en amueblarte una habitación seguro que has pensado qué día te vas a dar una vuelta por Ikea. De hecho, hace unos días has recibido el catálogo y ya casi tienes decidido qué es lo que vas a comprar. Pero ¿cómo lo consigue? Nos llegan muchos otros catálogos al buzón, ¿por qué Ikea es diferente?

En mi opinión, por su cultura. Por su cultura corporativa. Una cultura corporativa que pone por delante a las personas: a sus clientes y a sus trabajadores.

La crisis nos ha traído, ante todo, muchos cambios y, entre ellos, una corriente cultural organizativa que hace que unas empresas crezcan mientras que otras cierran.

Otro ejemplo que me viene a la cabeza es el de una cadena de supermercados local de Elche, los supermercados Dialprix. Esta empresa ilicitana tiene una clara apuesta por estar cerca de las personas, de sus clientes, y está realizando una importante inversión en hacer que cada uno de sus supermercados sea más accesible y en conseguir una muy buena relación calidad-precio en sus productos. Pero saben que no pueden quedarse ahí, saben que si no se crea una verdadera cultura organizativa que se preocupe por las personas de la casa, es decir, sus trabajadores, nada de lo que hagan tendrá el resultado esperado. Porque son los trabajadores, esas personas que día a día están en contacto con el cliente, los que van a conseguir que éste tome realmente la decisión de comprar o no comprar.

Quiero que me sonrían, no me gusta sentir que estoy molestando, o que me están haciendo un favor al atenderme. Tampoco me gusta sentir eso cuando hago una llamada telefónica para hacer una reclamación, o para pedir ayuda en lo que sea. Y las empresas ya han empezado a darse cuenta. Saben que las personas son lo primero, y ahora de verdad. Sabe que las redes sociales se convierten en un aliado o en un peligroso tiburón, sabe que tiene que preocuparse por su producto, por innovar, por la calidad, pero sabe que, sobre todo, tiene que crear una cultura que se preocupe por las personas.

Compromiso del trabajador hacia la empresa, personas motivadas y responsables de su trabajo, que se sientan “socios” de la empresa, que crean en lo que están haciendo, que conviertan su trabajo en una pasión, que se ilusionen por lo que hacen. Ese es el verdadero valor de una marca.

Me encuentro en mi día a día con dos tipos de empresa, las que tienen miedo, y las que son capaces de apostar por las personas. ¿De qué lado estás tú?

Teresa Bañón

Consultora Equipo Humano

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