En la actualidad, el número de currículum que recibe una empresa en un proceso de selección para una única vacante supera con creces las expectativas de la propia organización. Los procesos que hace unos años podían estar abiertos dos o tres meses, en la actualidad se cierran en cuestión de días.

La primera criba en un proceso de selección es la más sencilla: comprobar que el candidato reúna los requisitos exigidos. Pero conforme avanza el proceso de selección, se va complicando. Más del 80% de los solicitantes no solo los reúne, sino que supera las expectativas iniciales.

Algunas empresas optan por las dinámicas de grupo en las que todos los candidatos son entrevistados a la vez. Supone una ventaja para el entrevistador que, por un lado puede descartar a aquellas personas menos aptas para el puesto en un sólo día, al tiempo que puede valorar su comportamiento en un contexto grupal.

Otras optan por medidas quizá más perjudiciales socialmente y a la hora de lanzar una oferta, endurecen sus criterios de selección. Exigen una mayor cualificación y capacitación por parte del candidato ofreciendo a cambio…lo mismo que se ofrecía. Las condiciones de contratación no mejoran o, en todo caso, empeoran, puesto que a su vez, la empresa contratante se ajusta el cinturón hasta que apenas es capaz de respirar.

Los portales de empleo ponen de manifiesto este hecho. Se buscan administrativos, por supuesto con inglés, pero siendo muy valorados el francés, alemán, ruso…y mejor aún si es capaz de hacer una web. Comerciales en casi todos los casos autónomos…

Por otro lado, al aumentar el desempleo, aumenta la demanda formativa. Los que disponen de mayor poder adquisitivo -porque no hay que olvidar que el coste de los Másters o de cursos de postgrado no son aptos para cualquier bolsillo- se lanzan de nuevo (muchos con edades superiores a los 35 años) a la aventura de reinventarse y volver a formarse para encontrar un medio para subsistir, aunque eso suponga encaminar su futuro a nuevos objetivos.

Contrariamente, se reduce la oferta formativa y aquella formación ocupacional para desempleados que tantas entidades homologadas impartían por medio de subvenciones públicas, es una sombra de lo que fue.

¿Cómo sobrevivir a este panorama? El desempleado se encuentra con el hecho de que, para conseguir un empleo debe competir con miles de personas. Algunas de ellas más formadas o con mayor experiencia y a las que ha de enfrentarse en dinámicas de grupo.

Veamos a continuación algunas de las claves para mejorar la búsqueda de empleo:

Primera clave: tener bien enfocado el currículum (en adelante CV), pero no basta con tener un CV ordenado y estructurado, sino que, al recibir las empresas contratantes un exceso de solicitudes, las cribas se realizan en pocos segundos y por ello nuestra labor será que nuestro CV pase esa primera criba.

Lo primero que debemos tener en cuenta cuando realicemos el CV es “qué queremos decirle a la persona que nos está evaluando”: que tenemos mucha experiencia, que aportamos una amplia formación, una gran motivación, etc. Si tenemos esto claro, la estructuración del CV será mucho más fácil y dinámica.

Una vez aclarado el enfoque, ya podemos iniciar la confección de nuestro CV en el que, como es normal, se deben incluir los datos personales, una fotografía (que sea natural y en un entorno correcto, evitar la noche y fotos donde salen más personas) y a partir de este momento es cuando debemos orientar el CV hacia la empresa donde vamos a enviarlo. ¿Cómo? Muy fácil.

Uno de los apartados a incluir es “¿Por qué contratarme?”. Con esta sencilla pregunta le facilitaremos al responsable de la selección nuestra motivación por el puesto, algo que no todos los CV aportan. En este apartado debemos expresar en pocas líneas el motivo por el cual la empresa debería seleccionarnos a nosotros y no a cualquier otro; tenemos que ser claros y concisos.

Otro aspecto importante y que facilitará al seleccionador información es “¿Qué puedo aportar yo a la empresa?”. Aquí realizaremos una breve síntesis de nuestra carrera profesional hasta el momento, destacando los aspectos más positivos, tanto personales como profesionales.

Tras estos dos apartados, dependiendo de si queremos hacer hincapié en nuestra experiencia o formación, pondremos delante una u otra cosa, en orden cronológico descendente. Para finalizar podemos poner datos informativos referentes al manejo de idiomas o programas informáticos, siempre y cuando no sea requisito indispensable, ya que si así lo fuera deberíamos situarlo en uno de los primeros apartados para destacarlo y facilitar su identificación.

Todo lo descrito anteriormente tiene que estar enfocado íntegramente a la empresa donde se va a enviar, ya que personalizar el CV facilitará mucho la labor a la empresa que busca un candidato y cuanto mayor sea esa personalización, más evidenciaremos nuestro encaje en el puesto que solicitan.

Segunda clave: tener una carta de presentación acorde con lo que expone nuestro CV, ya que será la extensión y posiblemente lo primero que lea el responsable de realizar la selección. Si esa carta puede ir dirigida a una persona concreta de la empresa, nos facilitará más el primer paso. Igualmente, es muy importante adecuar la carta a la empresa o al puesto vacante, evidenciando la adaptación de nuestro perfil profesional a lo que requiere cada empresa.

Tercera clave: tener claro el tipo de búsqueda que vamos a realizar, ya que cada una tiene sus ventajas e inconvenientes. No será lo mismo enviar un CV por correo-e, ya que las empresas pueden recibir al día cientos de ellos, que ir personalmente a la empresa seleccionada y tratar de facilitárselo directamente al responsable de contratación.

La opción de internet tiene como ventaja principal el poder llegar a casi cualquier parte de la península o del mundo si decidimos abrir nuestras miras, mientras que la gran desventaja que encontraremos es que no sabemos si realmente ese CV va a ser tenido en cuenta o no.

Por otro lado la opción de entrega en mano puede tener la ventaja de recibir una breve impresión de las posibilidades reales que puede haber en el proceso de selección, pero a su vez encontramos como inconveniente el desgaste psicológico y el gasto económico que supondrá el desplazarnos a los lugares seleccionados.

Cuarta clave: preparar la entrevista personal. En la actualidad las empresas no seleccionan sin hacer previamente varias cribas; lo más normal es encontrarnos con una dinámica y una entrevista personal. Es muy importante tener claros ciertos aspectos cuando vamos a una entrevista, tales como la ropa, nuestra forma de expresarnos gestualmente, nuestro tono de voz. No se debe mostrar nerviosismo ni quedarnos callados y, aunque no sepamos alguna respuesta, es importante saber responder adecuadamente y no contestar de forma tajante con un “no” o un “sí”.

Eva Palacios y Francisco Javier Pérez

Consultores de Equipo Humano