Son bastantes las ocasiones en las que nos comentan que se observan distintas velocidades en la empresa o que dentro de la misma empresa parece que existiesen varias empresas. Muchas veces esto resulta difícil de explicar, pero lo que sí que se ve es que en distintos departamentos o ubicaciones se trabaja distinto, la gente se comporta diferente y se entiende de forma diametralmente opuesta la empresa.

Esto puede ocurrir en cualquier tipo de empresa, pero ocurre con más frecuencia en empresas con sedes en distintas localizaciones. Es común observar diferencias en la forma de hacer entre distintas sedes de la misma empresa y un sentimiento de competitividad entre sedes como si no formaran parte de la misma empresa, como si compitieran en el mercado.

Estas situaciones se dan cuando no existe una cultura compartida dentro de la empresa.

La siguiente pregunta es ¿qué es la cultura? ¿qué implicaciones tiene que la cultura no sea compartida? ¿qué se puede hacer para que todo el mundo entienda la organización de la misma manera?

La cultura organizacional se compone de los valores, las creencias, los supuestos básicos de la empresa, la cultura es la “esencia” de la organización. Esta esencia es lo que guía las prácticas y políticas que se llevan a cabo en la empresa, tanto en relación a la producción como al personal: la cultura engloba y da sentido a todos los elementos de la organización.

Cuando la cultura no está bien definida o no se transmite a toda la organización, encontramos estas diferentes “velocidades” o diferentes empresas dentro de la misma empresa.

Desde Equipo Humano trabajamos para que la cultura sea compartida dentro de la organización y queremos presentar dos casos de éxito, totalmente distintos pero que ilustran perfectamente la importancia de la cultura dentro de la empresa.


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