Uno de los grandes problemas con los que se encuentran las empresas desde hace tiempo es la comunicación, tanto con el cliente interno como externo. La forma de exponer las ideas o de enviar los reportes no se realiza de forma eficaz y el mensaje no se traslada al interlocutor de forma clara y no consigue captar la atención del mismo.

Dicho esto hay que entender que como seres que pasamos gran parte de nuestro tiempo rodeados de otras personas a nivel personal y profesional, es importante aprender a entenderse, a transmitir mensajes que nos ayuden a funcionar adecuadamente en las situaciones sociales que nos encontramos.

A priori la comunicación puede parecer sencilla, sin embargo es muy complicada. Partimos de la base que tiene barreras tan difíciles como la diferencia entre lo que transmite el emisor y capta el receptor. A partir de aquí y como dijo Eugenio D’Ors, “entre dos explicaciones, elige la más clara; entre dos formas la más sencilla; entre dos expresiones, la más breve”.

Ciertas habilidades de comunicación nos ayudan a mejorar las relaciones interpersonales, especialmente importante este punto a nivel profesional. Partiendo de la base que la comunicación es el acto por el cual un individuo establece con otro un contacto que le permite transmitir una información, nos vemos abocados a conseguir que nuestras comunicaciones sean efectivas.

Para ello debemos desarrollar técnicas expositivas de alto impacto que consigan que nuestro interlocutor permanezca atento a nuestro mensaje con el objetivo de que este sea efectivo, ameno e innovador para que este sea claro y entendible.

Hay una tendencia evidente a formarse en técnicas de comunicación utilizando las artes escénicas. ¿Qué mejor forma de comunicar que utilizar la teatralidad para mantener a nuestro público atento a nuestros mensajes?

Y que beneficios conseguimos implementando el arte escénico a nuestra comunicación:

Desarrollamos técnicas expositivas de alto impacto que mantienen involucrados a nuestros interlocutores con mensajes claros.

Tomamos conciencia de la proyección que tiene nuestra forma de transmitir los mensajes.

Conectamos con nuestro público de forma natural, eficaz y eficiente.

Incorporamos recursos escénicos y personales que nos ayudan a manejar las situaciones expositivas en entornos profesionales.

¿Qué pasos seguimos como “actores” para realizar una comunicación eficaz y efectiva?

Preparamos la presentación (objetivos, limitaciones, puntos fuertes, aspectos persuasivos).

Evaluamos nuestro estado interno y gestionamos las emociones (nervios, estrés, etc.).

Buscamos un posicionamiento adecuado a nivel de imagen personal.

¡Y empieza la teatralidad! Ahora llega lo más importante, debemos convencer, persuadir, y sobre todo seducir a la audiencia, a través de una relación positiva, de una flexibilidad comunicativa y de generar un clima de confianza.

Ya estamos preparados para empezar con nuestra exposición:

Comunicación verbal: Inteligencia emocional, escucha activa, seguridad y confianza, etc.

Comunicación no verbal: Respiración y relajación, toma de contacto con el propio cuerpo, apropiación del espacio personal.

Para terminar este breve artículo una reflexión: cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.

Vicente Marcos · consultor de Equipo Humano