El mando intermedio, en ocasiones, tiende a sentirse frustrado y altamente estresado. A estos responsables les exigimos que sean líderes, que sepan motivar a su equipo, que se comuniquen con ellos de forma eficaz, que consigan el compromiso hacia la empresa, les exigimos que planifiquen de forma adecuada, que gestionen, que tomen decisiones, que consigan resultados.

Y todo ello, se lo pedimos a personas que en su día promocionamos porque hacían muy bien su trabajo, porque tenían los conocimientos necesarios para enseñar al resto de personas. Pero, el mando intermedio no está para hacer, sino para hacer que las cosas se hagan. Y ahora están ahí, nadando entre dos corrientes, la de los jefes y la de los empleados a su cargo.

El mando intermedio es la correa de distribución de la empresa, al igual que en un motor. Es un elemento esencial, el encargado de sincronizar el movimiento. El responsable de transmitir la información de forma clara, de comunicar a los trabajadores qué tienen y cómo lo tienen que hacer. Y para ello no es suficiente con conocer el trabajo, se requiere de habilidades que van más allá, se requiere tener la capacidad de ver la realidad desde el punto de vista de los demás, comprendiendo cómo pueden llegar a ser sus respuestas para adaptar el discurso a ellas. Tienen que garantizar que se ha comprendido el mensaje y que, sobre todo, se han comprometido con ello. Si no hay orientación de logro, no sirve de nada. A esto lo conocemos como empatía.

Y, además, no nos damos cuenta, pero la forma en que nos comunicamos, la forma en que decimos las cosas, hace que los demás nos vean de una forma o de otra. ¿Sabes cuál es el efecto que como mando intermedio causas en los demás? ¿Sabes cuál es el efecto que los mandos intermedios de tu empresa causan en los demás? Piénsalo, ¿cuál es el valor que estás aportando al equipo, a los compañeros, al resto de departamentos? Si eres capaz de conseguirlo, si entiendes cuál es el papel que juegas, si entiendes que la responsabilidad es tuya, si te comunicas de forma eficaz entendiendo que cada persona es única, que siente, quizá, de forma diferente a ti, sólo entonces serás el verdadero mando intermedio.

Hoy más que nunca, la empresa requiere de un desempeño laboral sobresaliente, necesita la más alta productividad, algo que nunca podremos conseguir si los canales de comunicación de nuestra empresa no funcionan. Al igual que en un vehículo, si la correa de distribución se desgasta o se rompe producirá daños graves.

Podemos tener el mejor plan, pero si no tenemos las personas que consiguen que se convierta en una realidad no sirve de nada. El buen mando intermedio es quien consigue que las cosas se hagan.

 

Teresa Bañón

Consultora Senior Equipo Humano

Delegación Alicante