iconos_org-11El otro día escuché por la radio la típica broma de la llamada incómoda. Lo diferente en este caso fue que la llamada la hacían a la sede de distintos partidos políticos, preguntando por el secretario general. Me llamó la atención la reacción hostil de las personas al teléfono. Todas las respuestas dejaban traslucir un claro “quién-te-has-creído-tú-como-para-hablar-con-él” y en todos los casos la broma fue rápidamente detectada. Como especialista en recursos humanos esta reacción me pareció llamativa, y una prueba bastante evidente de lo lejana que resulta la figura del secretario general dentro de los propios partidos. Y eso me llevó a otras reflexiones: ¿En cuántas empresas intentas hablar con el Director General y no lo consigues? ¿En cuántas piensan que es una broma? ¿En cuántas te responden como si estuvieras planteando una locura?

Aquello despertó mis instintos y me he pasado unos días analizando lo que los partidos dejan traslucir sobre sus estructuras, que no es mucho. De la legislación y los estatutos de las distintas formaciones se desprende más una declaración de intenciones que una estructura real. Se adivinan estructuras completamente jerarquizadas y divididas en compartimentos estancos por distritos, municipios o sectores. Y yo me sigo preguntando: ¿qué departamentos hay?, ¿qué puestos existen?, ¿qué funciones realiza cada departamento y cada puesto?, ¿dan los departamentos generales soporte a toda la organización?, ¿se replica la estructura general en todas las ubicaciones de los partidos a lo largo del país?.

Me permito suponer que estas estructuras responden en mayor medida a la organización política que a la organización funcional de la entidad. Por no decir que la estructura propiamente dicha es desconocida y creo que no me equivoco si aventuro que el grado de desarrollo de las políticas de recursos humanos es prácticamente nulo.

La flexibilidad estructural para facilitar la adaptación a los cambios, la polivalencia del capital humano, la eficiencia interna y la coordinación a través de estructuras más funcionales que jerárquicas son las tendencias más demandadas hoy por las empresas privadas en busca de la eficiencia. Son las fórmulas y estrategias que han permitido a muchas organizaciones sobrevivir a la crisis y evolucionar a un nuevo estado de las cosas. ¿No debería ser también una buena receta para que los partidos actualizaran sus estructuras obsoletas? ¿No permitiría esto una mejor adaptación a aquello que los ciudadanos demandan y necesitan de ellos?


José Enrique García

Director General de Equipo Humano

@JEGarciaLlop