El ser humano es una especie curiosa por naturaleza, a la que le motivan especialmente los temas misteriosos y legendarios. La piedra filosofal, El santo grial, La Atlántida, El eslabón perdido, El Dorado, El Monstruo del Lago Ness, El Big Foot… Si trasladamos esta actitud al mundo de la empresa, vemos año tras año como “empresarios aventureros” se adentran en el mundo de la estrategia para tratar de alcanzar “El Plan Estratégico de Éxito”. Y no sólo ellos, los consultores que nos dedicamos a la estrategia empresarial hablamos de diferentes recetas, claves, factores de éxito; publicamos posts, libros, artículos; realizamos jornadas, debates y cursos… Pero, ¿existe realmente “El Plan Estratégico de Éxito” entendido como una receta empresas y empresarios?

Yo llevo varios años reflexionado sobre esta receta mágica que permita cocinar en cualquier empresa de un plan estratégico de éxito, y poniéndola en práctica en los proyectos de plan estratégico empresarial, institucional, sectorial o territorial en los que he participado. Lo más aproximado que he encontrado procede del recetario de un sabio consultor que amablemente ha querido compartir conmigo sus conocimientos probados en cientos de empresas.

No existe una empresa igual a otra: su cultura, su propiedad, sus clientes, su equipo directivo, su nivel de madurez, las personas que la componen, sus procedimientos o la ausencia de los mismos, sus productos y servicios… Entonces, ¿puede existir una receta válida para todas ellas? A priori parece imposible. Pero sin embargo sí que existen algunos “aspectos – ingredientes – técnicas culinarias” que son esenciales para el éxito del Plan Estratégico. La estrategia definida, además de ser la adecuada, debe contar con que los pasos de la receta anterior se hayan puesto en práctica correctamente. Será entonces cuando el éxito del plan, y por lo tanto el de la estrategia de la empresa, estén a tu alcance.

Concretando un poco sobre estos “ingredientes – técnicas culinarias” podemos hablar de los que dependen estrictamente de la empresa o entidad y que por tanto son más accesibles y controlables por la propia organización (madurez, liderazgo, estilo de propiedad, solvencia financiera, productos y servicios…). También de los que dependen de la metodología utilizada para el desarrollo del plan y que suelen corresponder al colaborador externo seleccionado (fases del plan, frecuencia e intensidad de las sesiones, herramientas de análisis y diseño utilizadas, criterio y experiencia…). A todos ellos se unen una serie de elementos externos sobre los que la empresa tiene menor capacidad de control y sobre los que se recomienda no dedicar una excesiva atención o desgaste energético (políticas de apoyo a empresas, facilidad o dificultad de crédito, normativa…).

El éxito del plan estratégico radica por tanto en ser capaces de controlar y trabajar con un número de variables muy elevado y complejo, organizándolas temporalmente cada una en la fase que le corresponde (Diagnóstico / Reflexión / Diseño / Puesta en marcha / Seguimiento y Replanificación), centrando la atención en aquéllas realmente importantes para los objetivos de la organización, y siendo capaces de adaptarse metodológicamente a las necesidades de cada organización.

Como desde Equipo Humano queremos ayudar a los equipos humanos de empresas y entidades a ser extraordinarios, allá van nuestras recomendaciones para que vuestro plan estratégico resulte rico y nutritivo: cocina con la mejor materia prima posible, utiliza una receta de la que tengas buenas referencias y esté ampliamente probada (cantidades, tiempos, técnicas culinarias, trucos de autor…), aprovecha los potenciadores de sabor y textura que tengas a tu alcance, no pares nunca de aprender e innovar de manera enfocada en tus ingredientes y recetas, y lo más importante… no pierdas nunca de vista al comensal!

 

Ana Ribera

Consultora de Equipo Humano