Divertirse en el trabajo no es un sinónimo de ineficiencia, sino una clave para aquellas organizaciones que esperan una entrega e identificación corporativa de sus empleados.

¿Nunca te has preguntado qué tienen juegos como el “Farmville”? Pese a su simplicidad y escaso beneficio para el usuario, ha contado con millones de jugadores en el mundo y llenado miles de horas de conversación entre personas muy diferentes. ¿No te gustaría que tu empresa produjera el mismo efecto entre sus clientes y trabajadores?

La clave está en la “gamificación”, palabra cuyo origen está de la palabra inglesa “game”, que significa “juego”. Una de las nuevas tendencias en la gestión de procesos consiste en dinamizarlos, convirtiéndolos en algo parecido a un juego, de forma que la persona que los realice se divierta haciéndolos y no tenga que ejecutarlos meramente por el objetivo final. Lograremos pasar así de una motivación extrínseca (exclusivamente por beneficio económico), a una motivación intrínseca por el carácter propio de la tarea.

Su fundamento se centra en dos factores principales: el “feedback” instantáneo basado en los principios de la psicología operante, y los premios acumulativos como refuerzo continuo, técnicas sencillas en las que la gestión y la forma de introducirlas parecen ser la clave.

Este tipo de técnica despierta reacciones muy dispares; mientras que unos apuntan a que no aporta valor añadido real, otros la defienden como una técnica innovadora y que, siempre y cuando sea bien gestionada, puede reportar beneficios muy interesantes para cualquier organización.

Los resultados parecen avalar esta última postura.

El ejemplo más claro lo tenemos en la creación del programa Foldit, que permitía su descarga a usuarios en todo el mundo, los cuales jugaban a crear estructuras proteínicas. Pese a lo extraño que nos pueda parecer, cuenta con más de 240.000 descargas y ha conseguido resolver problemas como la estructura de una proteína relacionada con el VIH, que tras más de 15 años de investigación, fue resuelto en tan solo 10 días mediante este sistema.

Con resultados tan espectaculares solo era cuestión de tiempo que las empresas se plantearan cómo poder aplicar esta técnica. Así se llevan desarrollando adaptaciones en los procesos de inscripción, en la navegación y registro dentro de la web e incluso en la gestión de personal.

El ejemplo más sencillo es el de los “call centers”, en el que un fácil sistema de medallas, títulos o incluso mediante la creación de un sistema de avatares (representación virtual del usuario), se le dota de posibles complementos como premio adicional a la consecución de logros. Ser empleado del mes suena bien, pero es mucho más motivador cuando todos pueden ver que tu foto en la red social de la empresa esta envuelta en un aura dorada recordándoles porqué tú puedes brillar y motivándoles a conseguirlo ellos.

Es una realidad que ya está implantándose ante nuestros ojos sin que apenas nos demos cuenta y que sin embargo consigue modificar nuestra conducta. ¿Cuántas personas completaron un poco más su perfil de Linkedin gracias a la esfera marcando nuestro porcentaje de progreso?, ¿o cuántos se llevaron una pequeña alegría al recibir un correo informándoles de que estaban dentro de un determinado porcentaje de perfiles más visitados y animándoles a compartirlo, llevando Linkedin por unos días a las conversaciones con sus compañeros de oficina?

¿No sería una buena idea utilizar un sistema similar para mejorar el nivel de actualización de los datos de los empleados o para la introducción de la información obtenida en llamadas en un CRM?

Es una oportunidad de crecimiento y consolidación para nuestra organización, siendo el departamento de recursos humanos y la dirección de la empresa los principales encargados de implantar y aprovechar las oportunidades que puede ofrecernos a la hora de motivar a nuestros trabajadores.

Convertir el proceso de acogida de un empleado, un momento de cierta tensión, en una búsqueda al más puro estilo Indiana Jones, crearía una imagen y una actitud que pueden marcar una diferencia significativa en su desempeño.

Pero como todo desarrollo conlleva sus peligros; una mala gestión cayendo en errores como el utilizarlo como sistema sustituto en lugar de complementario a otros incentivos puede generar un efecto contrario, debiendo trabajar primero la esencia de la misma empresa con el fin de que su implantación sea exitosa y acogida con ánimo por parte de los empleados.

Incluso una buena implantación puede no ser suficiente, ya que la actualización de este sistema es clave para que siga produciendo los mismos beneficios a largo plazo.

De cualquier manera, esta gestión de procesos puede ser muy útil para una empresa, aplicándola en la gestión del “engagement” por parte de los posibles usuarios o clientes, en la formación inicial y continua en ciertas habilidades mediante los “serious games”, en formaciones gamificadas, o incluso en la fidelización de consumidores tal y como puede ser el ejemplo de Nike mediante Nike+ y su sistema de competición incluido en sus zapatillas.

Con todo, personal preparado pueden hallar numerosas formas de gamificar aquellos procesos que puedan considerarse fundamentales para una empresa, consiguiéndose resultados en muy distintos indicadores.

Ya es hora de hacer caso a aquello que sabíamos desde hace tanto. Confucio lo plasmó en su famosa frase de “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. El trabajo eficiente y profesional no tiene que ir ligado al aburrimiento y la monotonía; despertar la creatividad y el entusiasmo puede estar al alcance de tu mano.

Y, por cierto, tengamos claro que no creamos nuevas técnicas, sino que adaptamos lo que ya sabíamos a los nuevos tiempos.

Jaume Sánchez

Consultor Equipo Humano