Las empresas y las personas se parecen mucho. Nacen, crecen, se reproducen, aprenden, mejoran, decrecen y mueren. Unas y otras pasan por distintos estados de madurez y poseen diferente personalidad. Por el interior de las personas circula la sangre y podemos encontrar diferentes grupos sanguíneos; por el sistema circulatorio de las empresas discurre el conocimiento y la información, así como todas las formas que pueden adoptar estos elementos en el ámbito empresarial. Cómo gestionarlos marca una diferencia muy significativa entre las empresas.

En Equipo Humano llamamos grupo sanguíneo de innovación a los tres factores que pueden estar presentes en la “sangre” de una empresa y que condicionan su “victoria” en su día a día. Afortunadamente, a diferencia de lo que ocurre en el sistema circulatorio humano las empresas pueden elegir tener un factor de innovación u otro, y pasar a la acción para conseguirlos, afianzarlos o incluso teniendo un factor concreto crecer en la dimensión de dicho factor. Aquí se muestran los 3 “factores sanguíneos” de la empresa.

i– factor de innovación negativo: su presencia denota que existen en la empresa obstáculos concretos a la innovación empresarial, como pueden ser entre otros el no considerar la innovación como elemento clave en el desarrollo del negocio, pensar que depende de la inspiración – improvisación, la ausencia total de promoción de la innovación o adquisición de competencias innovadoras, lanzar nuevos productos – servicios en base a percepciones subjetivas, desconocer los conocimientos clave de la empresa y las competencias clave de los trabajadores.

O factor de innovación 0: su presencia evidencia que la empresa no dificulta la innovación, pero tampoco la promueve. Puede deberse en general a desconocimiento por parte del equipo directivo en materia de innovación, o también a la evolución de la propia empresa desde una situación previa de factor “i –”. Supone un punto de inflexión y potencial de desarrollo.

i+ factor de innovación positivo: su presencia indica que la empresa posee y promueve una actitud innovadora, aunque pueda ser de forma integral cuando afecta por igual a todas las áreas de la empresa, o asimétrica cuando se concentra en unas áreas o procesos determinados. Entre los “síntomas” más comunes del factor “i +” se encuentran la utilización de un sistema de inteligencia competitiva en la empresa que optimice de forma eficiente la información de su entorno más próximo, planificar la estrategia de la empresa con gran peso de los proyectos de innovación, gestionar la innovación como un proceso más, invertir recursos en la adquisición y mejora competencial de las personas…

¿Pero cómo puede una empresa conocer su “factor de innovación”? Equipo Humano plantea trabajar sobre el “Mapa de innovación de la pyme”. Se trata de una metodología que permite “dibujar” la situación actual de la empresa identificando su posición en materia de innovación alrededor de los siguientes elementos: cultura de empresa, generación y desarrollo de nuevos productos y/o servicios, revisión de procesos productivos y de comercialización, y la gestión del conocimiento y la tecnología. Estas áreas engloban la totalidad de los elementos que condicionan el factor innovador de la pyme.

Una vez se conocen las coordenadas y las peculiaridades de cada uno de ellos, ya se puede trazar un camino o ruta a seguir para alcanzar los objetivos de innovación que se plantee la empresa, provocando un cambio innovador en la pyme. Y en este punto la ambición innovadora es muy variable, depende del ímpetu y de la actitud de los directivos de la empresa. ¿Tienes ambición innovadora? Ojalá que la respuesta sea: ¡sí, mucha!

Ana Ribera · consultora de Equipo Humano