“El ejemplo que los padres dan a los hijos es fundamental para su crecimiento humano y su desarrollo educativo”. De sobra es sabido por todos que esta fórmula maestra podemos aplicarla en muchas facetas de la vida, incluida la empresarial y sobre todo a la hora de gestionar equipos de trabajo.

De lo primero que enseñan los libros sobre liderazgo, los blogs especializados en esta materia y las conferencias de directivos es que hay que enseñar con el ejemplo y que para conseguir buenos resultados y que los colaboradores estén implicados debemos hacer nosotros mismos lo que exigimos a los demás.

La teoría está muy clara y en muchas ocasiones la aplicamos, sobre todo cuando se trata de trabajar duro, presentar muchas propuestas o hacer buenos proyectos, pero nos olvidamos de un factor que afecta a todos ellos y descuidamos muy a menudo: la motivación para hacer las cosas

Si nosotros mismos no le ponemos pasión a lo que hacemos y no nos lo creemos (de verdad) no conseguiremos que nuestros colaboradores estén motivados para alcanzar los resultados.

En los tiempos que corren no es fácil estar motivado, pero ahora más que nunca se necesita. Debemos empezar por trabajar la automotivación para poder contagiárselo a nuestro entorno.

¿Qué puedes hacer tú para estar motivado? Si no eres capaz de contestar esta pregunta en 10 segundos tenemos un problema. Te propongo varias pequeñas cosas que puedes hacer para que tu día sea un poco mejor y conseguir trasladarles ese impulso a los demás:

  • – Toma los fracasos como simples experiencias
  • – Identifica en cada situación una oportunidad
  • – Agradece la reafirmación sin vivir solo de ella
  • – Piensa: “yo me motivo pues soy el líder de mi propia vida”
  • – Ten las primeras horas del día lo más positivas posibles
  • – No te dejes influir por la climatología adversa
  • – Escucha cosas positivas por las mañanas
  • – Positiviza el diálogo interior
  • – Involúcrate en actividades extracurriculares, extralaborales
  • – Trata de sonreír y reír antes de llegar al trabajo
  • – Rodéate de gente que te cargue las pilas
  • – Visualiza el éxito
  • – No te compares con otros, céntrate en ti mismo
  • – Tomate tiempo para reflexionar cada día
  • – Visualiza el éxito
  • – Ten objetivos tanto personales como profesionales
  • – Congratúlate de tus logros

Nadie dice que sea sencillo, pero es cuestión de empezar a incorporar ciertas rutinas y puntos de vista diferentes en nuestro día a día.

Coro de la Fuente Manso

Consultora de Equipo Humano