Captura de pantalla 2015-04-15 a la(s) 13.20.52Nos podemos remontar a los antiguos griegos para conocer un poco el origen de la formación al aire libre, pues ellos consideraban que la educación en el medio ambiente generaba mejores resultados con respecto a la formación en el aula.

Los antiguos griegos impartían sus clases a los niños en un espacio demarcado para ello, denominado palestra. Allí los niños podían escuchar a los sabios y poder poner en práctica todo lo enseñado.

Para Platón, la ciudadanía ideal no se podría conseguir sin una buena educación. Y dentro de ésta, en el pilar básico estaba la educación física, pues consideraba que el deporte hacía que la mente se liberara y de esta forma pensar de una forma más rápida.

Podríamos seguir adentrándonos en el origen griego de la formación experiencial, pero no es el motivo de este artículo.

Nos adelantamos unos años, nada más y nada menos que hasta 1941 cuando en Alemania se funda la primera escuela cuya base fuera el aprendizaje experiencial. Outward Bound, considerada por muchos autores como la primera escuela de formación experiencial.

En un estudio firmado por Miguel Reinoso, Doctor e Investigador de la Universidad de Granada, se habla del origen de la formación experiencial como sigue:

“Durante la II Guerra Mundial, mientras los barcos alemanes hundían a los buques mercantes británicos, los marineros que esperaban ser rescatados luchaban por sobrevivir en aguas muy frías. Misteriosamente, la tasa de supervivencia entre los marineros más jóvenes era menor con respecto a los más veteranos. Este hecho provocó que Sir Lorenzo Holt (Jefe de la flota mercante de Gran Bretaña) invitara a su viejo amigo y educador Kurt Hahn para analizar la razón de este hecho y, si era posible, ponerle remedio. Hahn estaba convencido de que este problema no fue ocasionado por la carencia de conocimientos o habilidades físicas de los más jóvenes, sino más bien porque éstos aún no habían alcanzado una comprensión de sus propios recursos físicos, emocionales y psicológicos.

    Para poner solución a todo este problema, en el año 1941, en Aberdovy (País de Gales), Kurt Hahn, con la ayuda financiera de Holt, funda una nueva escuela, “Outward Bound”, que proporciona experiencias similares, usando la naturaleza como aula. Se pretende ayudar a los reclutas jóvenes a desarrollar la confianza y otras habilidades emocionales necesarias no sólo para sobrevivir en las frías aguas del Mar Norte, sino también cómo hacerlo en la propia vida cotidiana, generando experiencias de riesgo para establecer comportamientos de los alumnos bajo presión.

    Los programas que organizaba “Outward Bound” estaban muy focalizados en la tarea, y relativamente en menor medida en la revisión de lo acontecido, aunque los participantes recibían durante la actividad un importante feedback por parte del tutor del grupo. Se pretendía desarrollar tanto a la persona como al grupo en un sentido amplio, ofreciéndole una serie de tareas y retos físicamente exigentes que obligasen a tensar su capacidad intelectual y emocional cuidando no llegar demasiado lejos, es decir, no sobrepasando el límite de la zona de “pánico”. La idea, por tanto, era sacarles de sus zonas de “confort o comodidad”, y adentrarles en sus zonas de “reto y desarrollo”, en las que se produce el aprendizaje y el desarrollo tanto personal como profesional. Trataban de inculcar y desarrollar en cada individuo el convencimiento de “que hay en ti mucho más de lo que tu crees” como actitud para afrontar la vida y el trabajo.”

Captura de pantalla 2015-04-15 a la(s) 13.16.53Como podemos leer en las palabras de Miguel Reinoso, hay aspectos fundamentales que determinan la formación experiencial, como pueden ser:

1. Exponer a los participantes a una zona de reto donde se tengan que desenvolver fuera de su zona de confort, con el fin de generar un aprendizaje mucho más rápida, eficaz y sobe todo sostenible en el tiempo. Nunca llegar a la zona de pánico, que es donde se genera la paralización del individuo.

2. Obtener feedback sobre la tarea realizada. La formación experiencial, bajo la metodología de aprendizaje de Kolb, contempla la realización de una análisis exhaustivo de las tareas llevadas a cabo con el fin que el aprendizaje se realice de forma interna y de nuevo, perdure en el tiempo dentro de los decálogos de conductas de la persona.

3. La búsqueda de un objetivo bien definido, que a su vez se divide en objetivo general y en objetivos específicos que deben ser cumplidos en las acciones que desarrollemos con las personas.

Por tanto, podemos concluir hasta este momento que el outdoor training y la formación experiencial comparten espacios para desarrollar las habilidades, pero los objetivos, la metodología y la forma de llevar a cabo las acciones son totalmente diferentes.

A continuación mostramos un cuadro donde se pueden apreciar de forma muy rápida, cuáles son las diferencias entre ambas metodologías:

TablaDiferenciasOT_FormExp

En Equipo Humano llevamos desarrollando durante más de 14 años formaciones experienciales que se basan en objetivos previamente establecidos y donde los ejercicios están desarrollados ad hoc para conseguir el aprendizaje de determinadas competencias. Antes de la realización de una formación experiencial existe un análisis profundo de la organización, desde su plan estratégico, valores y cultura organizativa para situar la acción, para posteriormente desarrollar todo el plan formativo.

Creo que queda claro, que el outdoor training nada tiene que ver con la formación experiencial, pero a su disposición para cualquier aclaración.


José Enrique García

Director General de Equipo Humano

@JEGarciaLlop