¿Mejor solo que mal acompañado?

Foro de Opinión (ADEIPE)

Mónica Salvador: Consultora Equipo Humano miembro de la Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas.

Para que un equipo funcione, debe ir cogiendo su propia forma, donde cada cual desempeña un papel que lo hace necesario en el conjunto

No son sólo significativas las fases por las que pasa un equipo para su creación, también importa el papel que cada uno ocupa en el grupo.

Reunirse con los profesionales que forman un equipo es buena opción; compartir información, una buena alternativa; poner en común puntos clave sobre los que tomar decisiones, todavía mejor, y listar propuestas de mejora con las que optimizar la empresa, ¡lo ideal! Pero para llegar hasta este último paso hay que pasar por diferentes fases donde darle forma al grupo y ser profesionalmente excelentes.

La creación de cualquier cosa pasa por distintas fases, como la elaboración de un exquisito guiso, la construcción de una casa o la preparación de un viaje esperado… Y de la misma manera, el equipo también pasa por distintos niveles de formación. Etapas que pueden recordarnos incluso a los que alguna vez alguno de nosotros hemos vivido en una relación de pareja.

La primera fase es la de formación: nos conocemos, nos gustamos, nos “enamoramos” y solo tenemos ojos para ver los puntos fuertes. Es la fase de “encantamiento”, donde todo funciona correctamente y parece que vaya a durar para siempre. Una vez pasada, llega la confusión. En ella van aflorando las debilidades y limitaciones, nos echamos en cara algunos asuntos que antes habíamos dejado pasar por alto e incluso entramos en conflicto porque no encontramos el equilibrio. Una vez superada, llega una nueva etapa, la normalización. Cada uno encuentra su sitio para establecer los límites y no superarlos. Ya estamos preparados para la cuarta, la que se conoce como la del desempeño. Aquí es donde podemos sacarnos el máximo partido, hay ganas por perseguir lo que queremos porque puede conseguirse. Aunamos fuerzas porque apostamos por las mismas cosas. Fase de compromisos, complicidad y al mismo tiempo, de mucho esfuerzo por mantener lo que conjuntamente se ha construido. Algunos se mantienen aquí eternamente aunque de forma natural, y por diversos motivos, finalmente se acaba pasando a la última etapa, la de la disolución.

No sé si estabas visualizando las etapas con una relación que ya has vivido o estabas pensando en algún grupo de amistades seguramente has pasado por todas o alguna de ellas. Es positivo completar el círculo, ya que de esta manera consigues que, de forma natural, fluya todo adecuadamente para conseguir, en la fase de máxima productividad (la del desempeño), crecer profesional y empresarialmente.

Y es que, como hemos ido viendo, para que un equipo funcione, debe ir cogiendo forma, pero no cualquiera, tiene que coger su propia forma. Podemos asemejar la complementariedad de las personas que componen un equipo con un juego chino muy antiguo que se llama el “Tangram”, y consiste en formar figuras con las siete piezas que lo componen que tienen tamaños y formas diferentes. Un puzle que puede adquirir formas muy diersas con significado en función de cómo las coloques.

Por tanto, no son sólo significativas las fases por las que pasa un equipo para su creación, sino que  si unimos la idea del rompecabezas con la teoría de los roles de Belbin, tenemos que destacar la importancia del papel que cada uno ocupa en el equipo (sus principales comportamientos) que hacen que se diferencie el resto de miembros y que, por este motivo, lo hacen necesario. Como los siete enanitos, los pitufos o los mosqueteros, determinar los patrones conductuales con los que identificarse permite al grupo situarse y conocer las fortalezas y debilidades de cada uno.

La presencia de una persona creativa que genere ideas innovadoras, una finalista que sea meticulosa y perfeccionista o un coordinador al que le preocupa el buen clima laboral son fundamentales entre otros roles claves de equipo (según Belbin existen nueve). Complementariedad que solo puede conseguirse cuando trabajamos con otras personas y que, por eso, los resultados mayoritariamente suelen ser mejores que cuando no se cuenta con el apoyo de otros.

Como os he ido contando, trabajar en equipo tiene algunos beneficios, pero ahora eres tú el que tienes que valorar la información y contestar… ¿Mejor solo que mal acompañado?