La empresa, cada día, se enfrenta a diferentes situaciones problemáticas a las que, en ocasiones, no solemos darles la importancia que tienen. Un jefe que no toma decisiones, una persona que no acaba de cumplir con su trabajo, retrasos en los pedidos, o en los cobros, o en los envíos, comerciales que no venden lo esperado, el banco que no nos da crédito… Nos damos cabezazos, nos enfadamos, echamos la culpa a la crisis, a que nadie nos entiende, esperamos que cada uno haga finalmente lo que se supone que debe hacer. Y así pasan los días, sin que nadie haga nada y con esos mismos problemas que se multiplican como en la parábola de los panes y los peces. 

Otras veces nos enfrentamos al problema y lo hacemos tomando una decisión basándonos en intuiciones, o bien en la experiencia pasada, o en lo que consideramos que va a ser mejor para nosotros, o para los que están con nosotros. Simplemente pensamos en una solución y la ponemos en marcha. Unas veces sale bien, y otras…

Ayer escuchaba en la radio cómo Uganda trata de remontarse de su historia y cómo, desde diferentes entidades, luchan por conseguir que se escolarice a la mayoría de los niños y niñas del país. Bien, se encontraban ante un gran problema, y es que el 100% de los niños que se escolarizan van a la escuela durante todo el curso, sin embargo, en el caso de las niñas el tiempo que van a la escuela suele estar en el 20%. ¿Qué podemos hacer ante una situación así? Supongo que se podría dar por hecho que es normal que las familias prefieran que vayan los niños puesto que a las niñas no se les da el mismo “valor”, y dejar que esto siguiese así. También podría haber ocurrido que se estableciese una “norma” que “obligase” a las familias a que tanto niños como niñas vayan a la escuela. Sin embargo la noticia contaba algo curioso. Las instituciones se enfrentaban al problema buscando el porqué de esta situación.

Se hizo un estudio para ver qué factores eran los que estaban influyendo en este hecho para llegar a obtener unos datos curiosos y, a la vez, clarificantes. Resulta que la culpable de esa situación es la lluvia. Las familias en Uganda sobreviven gracias a la agricultura, que en época de lluvias requiere del apoyo de toda la familia. Sin embargo se entiende que los niños deben seguir yendo a la escuela porque son quienes tendrán más oportunidades en el futuro de mantener a la familia, mientras que las niñas se quedan trabajando la tierra. Teniendo esta información, y sabiendo qué es lo que se quiere conseguir (escolarizar tanto a niños como a niñas) las decisiones que se tomen tendrán realmente un impacto en el cambio que se quiere llevar a cabo. Como bien dicen “la información es poder”, también cuando tomamos decisiones.

Cuando tengamos un problema tenemos que hacer dos cosas. Saber qué problema es el que tenemos y “arremangarnos” para buscar la raíz y causa de éste, porque de otro modo pondremos parches que taparán un agujero y harán destapar uno nuevo. Y como primer punto digo “saber qué problema tenemos”, porque en muchas de las situaciones no hacemos nada porque simplemente no sabemos cuál es el problema real.

Por lo tanto, define el problema y dedica el tiempo que sea necesario para busca la verdadera causa que lo ha generado. No existe magia en la solución de los problemas. Y si no sabes cómo hacerlo pide ayuda, siempre será mejor que “ahogarse en aguas movedizas”, y mucho menos estresante.

 

Teresa Bañón

Consultora Equipo Humano