Sin conservantes ni colorantes

Snacks para Gestores de personas

Sin conservantes ni colorantes

Pues la misma palabra lo dice, pequeños aperitivos de alimentos para tomar acompañados de alguna bebida y que puede servir de tentempié entre horas o para compartir conversaciones, charlas, etc. Pues nuestros Snacks van orientados con ese fin, pero con el objetivo de alimentar el conocimiento y sabiduría de todas aquellas personas que tienen que gestionar equipos de personas y les pueda ayudar a ser más eficaces o a resolver algunas dudas que les surjan en el camino tan complicado como es el de gestionar personas.

Espero que os gusten, que lo saboreéis, que disfrutéis y que podáis dedicar unos minutos para reflexionar sobre los mismos con el fin de sacarle el máximo provecho a los mismos. Invitado quedas a describir tu propio Snack y hacerlo participe con nosotros.

Todo natural, sin conservantes, ni aditivos, ni colorantes, cultivado de una forma totalmente ecológica, sin pesticidas ni piensos adulterados que engorden los animales de una forma rápida y poco saludable, esta podría ser una breve descripción de lo que estamos viviendo y algunos de nosotros disfrutando en nuestra alimentación.

Lo sencillo, lo natural, lo armónico, lo equilibrado, etc., ha llegado para quedarse pues mejora la salud de las personas y en esto de la salud todos somos muy receptivos. Haciendo un símil con la gestión de personas podemos decir que lo mismo debe suceder.

No debemos añadir más que la naturalidad y la simplicidad a dicha gestión. Cuanto más artificios, más vueltas le demos a los temas, más enrevesado se haga nuestro discurso, más complicado se hará esa gestión de las personas.

No se trata de ser directo y agresivo, sino ser transparente y asertivo, pero diciendo las cosas tal y como queramos que sucedan y describiendo de una forma sencilla las expectativas que se desean tener de ese equipo así como describiendo el camino que debemos tomar juntos para que todo se obtenga sin un sufrimiento, más bien como un placer. Vamos con algunos pasos sencillos de poner en marcha.

1. Primero y antes de empezar nos tenemos que poner en la piel del equipo; de sus frustraciones, de sus motivaciones, de sus expectativas, de su problemática, de su forma de pensar, de la manera en cómo trasmiten, saber cómo se emocionan, como sienten las cosas y ponerlas en una simple servilleta de papel, en una cuartilla, en una libreta, donde te sea más cómodo recordarlo, destacando las palabras que ellos/as utilizan de una forma común.

Esto nos ayudará a utilizar su mismo lenguaje y poder establecer una buena conexión con el equipo.

2. Posteriormente debemos desaprender para volver a aprender y esto comienza quitándonos el estereotipo que ellos/as deben ser adivinos de nuestra mente, de nuestra forma de pensar, deben ser tan intuitivos que deben saber lo que estamos pensando sin haberlo dicho.

Esto no es así, debemos de explicar, explicar y volver a explicar, pues nuestra mente es nuestra y si no la compartimos casi nadie la conocerá.

3. Preparemos la reunión. Un tópico que en pocas ocasiones se realiza. Durante algunos años tenía un colaborador que todo lo dejaba al azar de la conversación y nunca se preparaba las reuniones. No reflexionaba sobre el resultado que quería conseguir. Se lanzaba a las reuniones y los resultados eran nefastos pues siempre se divagaba sin obtener ninguna conclusión. La mejor intuición es la planificación. Apunta lo que quieres conseguir. Cuatro apuntes sencillos pero que sean reales, no sueños por favor.

Tendemos a confundir los resultados a conseguir con lo que nos gustaría conseguir y en ocasiones no está mal, pero primero vamos a por metas que sepamos que nos llevan a ese sueño deseado. Todo debe estar apuntado pues en ocasiones no podremos reunirnos todos juntos y el mensaje debe ser el mismo para todos. Evitemos las distorsiones en el mensaje. De nuevo apunta lo que se quiere conseguir y luego veremos cómo lo vamos a conseguir.

4. La naturalidad es nuestra fortaleza. Si puedes y dispones de tiempo practica antes, visualiza cómo vas a trasmitir ese discurso, esas directrices y ves tachando conforme hayas avanzado en cada una de ellas. Por favor, cuando hayas finalizado una, la tienes que dar por finalizada, no vuelvas a la misma dentro de un tiempo en la reunión.

Intenta lo máximo posible ser como eres y sobre todo explicar el porqué de tener que conseguir esas metas y la consecuencia de las mismas. Naturalidad, cercanía, que la sonrisa desborde tu rostro y de esta manera todo será mucho más amigable y amistoso.

5. De nuevo debemos desaprender. Ellos o ellas no deben saber el fin último de las cosas, así que es nuestra labor es explicar el porqué de las cosas, las consecuencias, el fin último por el que realizamos esas tareas.

6. Por último, pregunta y escucha. De nuevo sin aditivos ni conservantes. Escucha de verdad y toma nota de todas las sugerencias. Sé capaz de mantenerte en silencio lo máximo posible y cuando debas intervenir mantiene la serenidad que has practicado en la visualización que has practicado.

Evita los gestos de negación durante la escucha, es algo habitual estar escuchando y al mismo tiempo estar negando con la mirada, las expresiones, etc., esto es sumamente importante. Directo, asertivo, empático, explicativo demostrando la importancia de las cosas a realizar y el valor que todos/as ellos/as aportan en el fin común.

Todo esto que te resulta seguro conocido y quizás nada novedoso, pero lo importante es que lo debes poner en práctica, pues con la propia acción irás corrigiendo y haciéndolo cada vez mejor. No pretendas hacerlo perfecto la primera vez, analiza los resultados y como te has sentido para cuando lo tengas que volver a realizar lo hagas cada vez mejor. Reflexiona sobre el cómo de las cosas y a partir de ahí, desaprende para volver a aprender. Debemos ser uno con nuestro equipo y para ello tenemos que estar bien encajados. Debe ser un engranaje perfecto.

PIENSA SIENTE Y ACTÚA

Jose Enrique García | Director General de Equipo Humano