Piensas o repiensas.

¿A cuántas clases de inglés has ido? Una persona muy cercana, me dijo una vez que los españoles somos los eternos estudiantes de inglés, y es que seguro que por muchas clases de inglés a las que asistas, consideras que sigues necesitando clases.

Si te preguntas por qué, pese a llevar tantas horas de clase a tus espaldas, sigues sintiendo que no dominas el idioma, ahora encontrarás la respuesta.

¿Quieres aprender?; ¿Por qué quieres aprender?; ¿Qué haces tú para aprender?; ¿Cómo estás aprendiendo?; ¿Hablas inglés?

Te he lanzado cinco preguntas en cuyas respuestas está la clave para que aprendas a aprender.

Dejando  a un lado el ejemplo del inglés, y centrándome en el simple hecho de aprender (cualquier cosa), puede que tus motivos para asistir a una formación te vengan impuestos, o bien porque tú mismo consideres que “debes” o que “conviene” o que “es útil” aprender, o bien porque se te recomiende o exija. De cualquier forma, lo que haces para aprender es ocupar tu tiempo yendo a formación, escuchar lecciones y practicar con ejercicios similares referidos a un único contenido.

Los adultos aprendemos con la experiencia. Nadie es experto sin hacer las cosas una y otra vez. Lo que sucede es que si tu aprendizaje no se basa en algo teórico, sino que es algo práctico como las competencias o habilidades para desarrollar tu trabajo, o bien tu rol como alumno se basa en que el docente te ceda su protagonismo, o mejor será que te ahorres la formación. Porque que te digan las cosas, no es buena forma de aprender.

Como sí vas a aprender es siendo tú mismo quien confronte la teoría con los hechos de un modo participativo, estableciendo tú mismo una red de relaciones sociales que orienten tu conocimiento y que te permiten sumar la información (que tengas previa) a tus actuaciones, a través de tareas auténticas que son de utilidad en el mundo real.

Como dice uno de los grandes exponentes de la teoría “Learning by doing”, Roger Schank (psicólogo, docente y emprendedor estadounidense): “La única forma de aprender es haciendo cosas que sirvan para algo”, a lo que yo añado: o lo único que estarás haciendo para aprender serán tareas de repetición donde repensar no te llevará a nada.

Cómo se consigue aprender con “Learning by doing”

El programa formativo está centrado en qué pueden hacer los alumnos, pensando en cómo pueden hacerlo y teniendo en cuenta su acumulación de experiencias previas.  Esto es utilizando recursos que despierten su interés o que le permitan descubrir la aplicabilidad del contenido a trabajar. Porque el acercamiento a situaciones reales donde pongas en práctica el aprendizaje con tus funciones sociales, te aporta una seguridad y una autoconfianza que te impulsa a querer aprender más y mejorar, consiguiendo que el interés por aprender sea propio. Nadie te ha dicho que lo hicieras.

Es más, incluso si me apuras, estoy convencida de que tienes más ganas de compartir tu aprendizaje: de hacer ver todo lo que sabes, ¡que eres bueno!, ¡que has aprendido!. Y como resultado te sientes orgulloso de ti mismo y de lo que haces (siguiendo a Maslow, el estrato más alto de la motivación humana). Emociones que sólo se experimentan en sociedad (llamadas sociales) y que, como digo, se genera un impulso por querer aplicar lo que has aprendido para conseguir resultados de mejora.

Por el contrario, incluso superando métodos de evaluación como una prueba o una certificación, muchas veces no garantizas tu dominio en la aplicación del contenido. Y entonces, no deberías invertir más tiempo en la metodología que estés siguiendo, porque la formación y tu aprendizaje se están quedando en el aula o en tu título.

Lo que consigues “learning by doing” es acercarte mucho más a la realidad que existe y al mundo en el que vivimos (en constante cambio y lleno de incertidumbre que gestionar, un tiempo líquido siguiendo a Bauman), y en la actualidad, esa es la fórmula para aprender.

El éxito del “Learning by doing”

“Learning by doing” es un modelo que se basa en crear conocimiento a través de experimentar y reflexionar sobre lo hecho. Sirve para darte cuenta, y asimilar, que las cosas dependen de ti, que nadie va a venir a arreglarte nada, sino que eres tú el que te tienes que mover. Cuando tienes necesidad de crear oportunidades o dar soluciones a situaciones determinadas, eres tú el que tiene que hacer para generar ideas resolutivas y materializarlas.

Así que, o piensas en cómo haces las cosas y aprendes cosas que te sirvan para algo, o mejor no repienses más.

 

Nuria Gámez.
Consultora de formación y desarrollo.