Bendita creatividad

Antes la llamaban maldita y así es como muchas personas consideraban al desarrollo de la creatividad en el puesto de trabajo. Y no me refiero a las personas que trabajaban en empresas de publicidad o marketing, sino líderes de compañías de sectores tradicionales de nuestro país.

Era como una manifestación más: “No a la creatividad”. Se buscaba a personas racionales, lógicas, estructuradas, en ocasiones frías e impersonales sin apenas creatividad, curiosidad, imaginación y todos los sinónimos que se te puedan ocurrir para reflejar una habilidad que se puede desarrollar.

Pues ha resultado que esa habilidad es fundamental para millones de puestos de trabajo y debería ser una de esas competencias que se desarrollen en el sistema escolar según indican las últimas conclusiones de El Foro Internacional ATC21s: Evaluación y Enseñanza de las Competencias del Siglo XXI.

Por un lado la curiosidad fomenta el conocimiento y el saber, pues exploras, investigas, analizas, etc., saliendo de tu zona de confort y exponiéndote a retos que antes no te hubieras encontrado. Hace que aumente tu espectro de conocimiento y te ayudará posteriormente para tomar decisiones, pues conocerás aspectos de otros campos que podrás aplicar al tuyo.

La creatividad te hará tomar decisiones más eficaces o al menos diferentes, pues contemplarás alternativas al problema o reto que antes no te habías ni siquiera planteado. Abrirá tu mirada hacia otros espacios creando soluciones diferentes y singulares.

La imaginación hará que desarrolles los proyectos, acciones, conductas, etc. de una forma visual, teniendo más intrincado en tu cerebro la visión de los mismos y por tanto la propia ejecución. Pues estas y otras muchas más son las ventajas de desarrollar la creatividad y esto debe comenzar desde el inicio de la educación, continuando con la formación continua, pues la creatividad se aprende y se desarrolla, hasta el punto que se puede convertir en un hábito. Solo debes dedicarle tiempo.

Digamos SÍ a la creatividad y dediquemos unos diez minutos diarios a desarrollarla y hacerla nuestra como un hábito más de nuestro día a día.

José Enrique García, director general de Equipo Humano.

Vía El Mundo