La palabra “emprendimiento” y todo lo que rodea a la misma es algo que parece que está más de moda que nunca por la situación en la que nos encontramos, ya que es otra salida profesional para que los profesionales encuentren su lugar en el mercado actual.

Algunas de las capacidades del emprendedor son: que sea resolutivo, con ciertas habilidades sociales para generar contactos y negocios, que tenga iniciativa, que sea perseverante, creativo y un largo etcétera que yo, la verdad, solo de leerlas ya me siento presionada por todo lo que se espera. Y resulta que una de los principales requisitos de un emprendedor es que sea “creativo, muy creativo”, cuando como muy bien define la misma palabra, la creatividad consiste en encontrar procedimientos o elementos para desarrollar labores de manera distinta a la tradicional, con la intención de satisfacer un determinado propósito.

Un ejemplo claro de adaptar algo que llevamos haciendo toda la vida, a la generación de un nuevo servicio para el ciudadano es la noticia que leí hace unos días en la prensa: Rapimoto ofrece un chófer a los conductores que no quieran coger el coche para regresar a casa porque se encuentren cansados o hayan bebido. El procedimiento para hacer uso de este servicio es muy sencillo: con una simple llamada de teléfono, un profesional se desplaza hasta el lugar en que se encuentra el cliente en una pequeña moto eléctrica, que el “rapiman” plegará en el maletero del coche, para, posteriormente, conducir al usuario hasta su casa.

Aunque la iniciativa ya existe en otros países –actualmente más de veinte empresas prestan un servicio similar- esta empresa es el único negocio de este tipo que utiliza motos eléctricas, a diferencia de las de gasolina (ese es su valor añadido).

Resulta que al final, los negocios de éxito no solo tienen que ofrecer ideas originales, sino, como en este caso, satisfacer las necesidades de un número importante de personas que en determinados momentos, según el nivel de cansancio o alcoholemia, ellas mismas no pueden cubrirse.

 

Mónica Salvador

Consultora Equipo Humano