Millenials, la revolución silenciosa

Entre la generación de los 60-70 y los 80-90, ha tenido lugar una “revolución silenciosa” (R. Inglehart, politólogo y sociólogo). Existe un cambio claro de valores entre el materialismo de los baby boomers y el postmaterialismo de los Millennials. Ahora, estos valores han irrumpido en el mundo laboral. Gestionar esta diversidad generacional en la plantilla y adaptarse a la sustitución del sistema de valores es uno de los grandes retos en las organizaciones.

La generación Millennial nacida entre los 80 y los 90, ha sido caricaturizada con brocha gorda, muchas veces sacrificando los diferentes contextos en los que se han educado: su ascendencia social, los valores sociales y los ciclos económicos de sus territorios influyen en su proceso de conformación de valores y capacidades.

Hijos de la generación de baby boomers, han crecido en la comodidad y la seguridad económica de sociedades en crecimiento desde los 70 hasta 2008. Disfrutan de los niveles educativos más elevados de la actual fuerza laboral, y se manejan con destreza en el mundo de la tecnología. Tienen mayor conciencia medioambiental, y dan prioridad a valores intangibles como la libertad de expresión, la participación en la toma de decisiones, o la preeminencia de las ideas sobre el dinero. Su proceso educativo inicial ha estado impregnado de la idea del esfuerzo y el logro académico como mecanismo para conseguir las metas soñadas, pero al salir al mercado laboral, se enfrentaron con un mundo bien distinto.

Los valores postmateriales llevan al Millennial a privilegiar el significado de su trabajo al dinero que le reporta.

La agresiva desregulación financiera gestó el final del ciclo expansivo y la abrupta crisis económica. El resultado: la precarización laboral. La generación Millennial, pese a estar mejor preparada que sus progenitores, vivirá con menos comodidades que la generación anterior. Afortunadamente para ellos y para las empresas, los valores postmateriales llevan al Millennial a privilegiar el significado de su trabajo al dinero que le reporta. A partir de un nivel salarial aceptable, la pasión por la actividad que desempeñan guía sus pasos con mucha más fuerza que los incrementos salariales.

El trabajador o trabajadora altamente cualificada Millennial es más volátil.

Por otro lado, el trabajador o trabajadora altamente cualificada Millennial es más volátil. Para las organizaciones que apuestan por su equipo como su principal activo, retener y estimular su talento pasa por integrar esos valores postmateriales a la gestión diaria. Una organización preparada para afrontar los retos que este salto generacional supone, será capaz de poner en valor las ideas que envuelven la actividad profesional, estimular la participación, la concepción horizontal del aprendizaje (no únicamente de arriba a abajo), la humanización de la actividad, la conciliación familiar y social o el respeto al medio ambiente.

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En esta adaptación, construir esquemas mentales renovados e inclusivos es sin duda lo más costoso. En Equipo Humano, un grupo experimentado y motivado de consultores trabaja día a día para la adaptación de las organizaciones a la sustitución generacional. Ponte en contacto con nosotros para conocer cómo podemos ayudarte.


Mario Sánchez Brox – Consultor Fundación Equipo Humano – mario.sanchez@fundacionequipohumano.es