Hoy en día no basta con tener una idea brillante o novedosa para conseguir el éxito empresarial; hay que resolver unos problemas clave y típicos que es preferible conocer antes de lanzarse a la acción.

Se trata de intentar minimizar y controlar los riesgos para conseguir un feliz final y no contribuir a la elevada mortandad de los nuevos negocios. Emprender un nuevo proyecto es arriesgado, pero se convertirá en un negocio seguro siempre y cuando no tropecemos con la piedra que otros se llevaron por delante… y les hizo fracasar en su intento.

¿Pero cómo? Ignacio de la Vega, profesor y director del Centro de Gestión Emprendedora del Instituto de Empresa, enumera 10 errores a evitar y sus posibles soluciones en caso de haber dado ya el mal paso:

1. No tener pensado y elaborado un plan de negocio o que este esté mal hecho. No basta con tener una buena idea. Si bien esto favorecerá las ventas, es necesario realizar una estrategia para dar a conocer el producto, venderlo y asegurar la subsistencia de la compañía.

2. La insuficiente información sobre aspectos como la situación del mercado al que nuestra empresa se va a incorporar, la evolución del sector, cuáles y cómo son nuestros clientes potenciales o el grado de competencia.

3. Carecer de un modelo de negocio sólido o de una herramienta competitiva. Todo ha de estar medido, contrastado y preparado ya que, lanzarse a conquistar nuevos mercados no es tarea fácil ni se debe improvisar sobre la marcha con respuestas espontáneas.

4. La falta de realismo en cuanto a recursos y capacidades. Hay que relacionar nuestros recursos humanos y materiales y nuestras verdaderas capacidades con el plan de negocio trazado. Es imposible tener el control sobre todas las variables que se pueden llegar a presentar pero, hay que tratar de prever y proyectar haciendo estimaciones.

5. La falta de compromiso con el proyecto, es decir, no pelear en equipo ante las dificultades que se van presentando. No hay que olvidar que el resultado del trabajo en equipo es mayor que la suma de sus individualidades.

6. No tener un equipo complementario que pueda cubrir los distintos sectores clave del negocio. De esta manera el riesgo está más repartido y se trabaja con mayor eficacia. Ser excesivamente optimistas. Confiarse demasiado y pensar que el producto se venderá solo puede provocar el fracaso. Hay que hacer análisis de visibilidad y contar siempre con un posible “plan B” ante circunstancias inesperadas.

7. Empezar con poca liquidez o endeudarse en exceso. Se ha de tener cierta posición de caja y planificación para no acabar encontrándose en situaciones de insolvencia o quiebra.

8. No disponer de capacidad de gestión y adaptación. Incluso el mejor plan de negocios no se cumple en el mercado al 100%, porque este es muy dinámico. Hay que estar preparado para cualquier cosa y abierto al cambio.

9. No tener capacidad interna de innovación, no sólo en relación con la Investigación y Desarrollo y la tecnología, sino también en la gestión de los valores empresariales.

10. Pero sobre todo, su motivación emprendedora. El emprendimiento debe ser adoptado por la persona como una opción y no como la “única salida”. Emprendimiento significa esfuerzo, sacrificio, automotivación y orientarte a la consecución de tu meta. Si esto no lo tienes claro no obtendrás los beneficios de dicho emprendimiento: logro, autosuperación o poder ser independiente.

 

Para concluir, y esto es ya una aportación propia, apuesta por el emprendimiento, haz tuya la idea innovadora o diferenciadora por la que vas a lograr el éxito pero sobre todo, sobre todo, no cejes en tu empeño y en orientarte a tu éxito: hacer realidad como empresa o negocio la idea que has estado madurando y trabajando desde hace mucho tiempo. Recuerda: Thomas Alba Edison probo más de 1.000 modelos diferentes de bombillas hasta dar con el modelo de éxito.

Mucha suerte. 

Antonio Cámara

Gerente de Equipo Humano